No hay manera

Hoy de nuevo toca imaginar. Necesito tirar de todos mis recursos para dar con este enigma, con este rompecabezas que me taladra día sí y día también y ni lo resuelvo, y lo más grave, ni lo intento. He aquí… Pongamos a imaginar que mi cerebro es una lechuga, bueno igual me he pasado de grande, reduzcámoslo a una cebolla; sí, mejor, me pega más, puesto que soy una llorona. Pues, en mi cebolla hay muchas capas, un montón, pero yo siempre he presumido de mi capita del sentido común, de la de la responsabilidad, de la de mi decisión y mi arrojo (excepto con temas de mecánica, que soy un zote). Desde pequeña fui consecuente, crecí en una familia humilde y supe que para labrarme un futuro (y que me diera la paga mi padre todos los viernes), tenía que estudiar. Y así fue. Siempre aspiré a sobresaliente, hasta que vi que mi cebolla no daba para más, en concreto con la física de COU y en la carrera, pero siempre estudié para log...