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NOS ESTÁS ROBANDO EL AMOR.

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                Hace una semana Judith iba a una fiesta de cumpleaños donde iba a conocer a su futura pareja. La celebración era en un bar y el camarero de ojos azules, Diego, se quedaría tan impactado con la sonrisa de esa preciosa chica que haría méritos para pedirle que le esperara al salir. En su primera cita oficial, la chispa entre ellos les dejaría la boca dolorida de sonreír; en la segunda de besarse.             Marta iba decidida, hace diez días, a conversar de una vez con el chico con el tantas veces coincidía en la parada del autobus y por mucho que las miradas hablasen por ellos, ninguno se había atrevido a entablar relación. Jaime estaba deseando salir del taller para llegar a la parada y cruzarse, de nuevo, con la chica de las pecas infinitas. Ella no fue, en su empresa le hicieron un ERTE y decidió volver a su pueblo, justo el sábado en el ...

Déjate el pedestal en casa.

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         ¿Todavía hay gente que no se ha dado cuenta de que estamos en una situación tan especial, horrible, deprimente que más parece una película de Steven Spielberg que la realidad?          Pues debe de ser que no, porque todavía vienen especialistas a nuestra unidad, donde estamos compartiendo batas, reciclando mascarillas, usando siempre FFP2 aunque tengamos que aspirar y coger papeletas para pillar el coronavirus, donde hemos hecho boxes dobles con material de vete a saber dónde en dos horas, donde nos pasamos todo el turno (excepto un descanso), TODO, vestidos, ahogándonos con las mascarilla, aguantando el dolor que te provocan las gomas, todavía vienen y nos hablan como si fuésemos tontos. No está el horno para bollos, señores.                    ¿Nosotros tontos? ¡Ja!        ...

NO SOY SOLDADO

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      Mañana vuelvo al hospital, por llamarlo así. Últimamente es más parecido a una trinchera que a un lugar donde se salvan vidas. Nunca pensé que presenciaría una, y ahora cada vez que piso la entrada de hospital siento que estoy en primera línea de guerra. Pero aquí hay algo que no encaja, yo no soy soldado, yo no tengo genes valientes deseosos de salvar a la humanidad de un meteorito maléfico, no, yo soy hipocondríaca y muy cobarde. Yo no soy soldado.      Me esperan, si nada cambia, cuatro mañanas y dos noches seguidas. Las mañanas son más llevables, las noches no quiero ni contarlas. Vamos envueltas en plástico, con suerte, con dobles guantes, gorros, calzas, dos mascarillas que pican como demonios y te hieren la piel dejándonos unas marcas que prometen ser eternas, con una pantalla que te aprieta tanto que duele la cabeza, pero a mí me da seguridad y prefiero la cefalea a trabajar con miedo. Es una película de ciencia ficción, pero insisto, nunca ...

¿Os lo lleváis a casa?

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         Hace unos días llevé a una octogenaria de lo más salao , entre otras cosas porque en UCI, muy de vez en cuando, se agradece que los pacientes no estén intubados y puedan hablar (emoticono del guiño, es una bromita).                     La abuelita (la llamo así porque de verdad tenía nietos) mientras la aseábamos, nos hizo un resumen fantástico de su vida, (no fue espontáneo, llevo una entrevistadora dentro de mí, te lo aviso por si alguna vez me cruzo contigo, soy capaz, sin que te enteres, de sonsacarte cualquier dato, no suelo preguntar por claves, pero me las darías).          Llevaba cincuenta y cinco años casada, él era ocho años mayor que ella, pero muy buen mozo. Tenía varios hijos: una que había trabajado en una empresa y ahora estaba en paro, otra que era trabajadora social, y un chico. También me con...

"La OPE ya cayó, oh, oh, oh..."

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          A todos aquellos opositores:          Imaginadme como vuestra madre cuando os caíais e ibais llorando a sus brazos por mero susto, no por dolor, y ella os abrazaba y os consolaba diciéndoos : ya pasó, schhhh, ya pasó.          ¡Sorpresa! Esa, hoy, soy yo.          Chicos... ¡Ya pasó! Schhh (y subrayo este "schhhh" para que dejéis el temita ya que estamos empachados, no os diré más que Amazon ha dejado de hacer escuchas en casas de enfermeras de puro aburrimiento).          Más de un año de nervios, de fechas, de posibilidades, de buscar apuntes, de ver que tus compañeros van a tope y a ti no te la da vida, de apuntarse a carísimas academias (que cuestan más al mes que las entradas de todos los musicales de la Gran Vía).          Más de...

Entrevista: Irene Ferb, enfermera y escritora de novelas

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¿Queréis saber más de mi nuevo libro?  ¿Y de mí?

NOCHES DE UCI

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            Segunda noche. 4.30 de la mañana. Cuerpos cansados. Piernas en alto en sillas y sillones.             Suena el teléfono. El corazón se nos sale por la boca del susto. Esther lo coge.  La escuchamos:                   —No sabíamos nada de un ingreso... —conmoción generalizada—. Vale...             No nos hace falta hablar. Se nos complicó la noche y nadie nos había avisado. Muy mal. Comenzamos a prepararnos. Toñi mueve los sillones más rápido que un profesional de las mudanzas.             Veinte segundos después, Verónica dice asustada:             —Ya están ahí...             Se a...

Luna os cuenta:

Hola amigos!! Hoy os traigo un experimento. He publicado en mi canal de youtube un podcast de Luna leyendo las primeras páginas de su historia. ¿Os apetece escucharla? https://www.youtube.com/watch?v=Uqm6v_g9FxA&t=9s

Al barro, que ya iba tocando...

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         Suelo servirme de ejemplos para explicar muchas cosas de las que me rodean, es mucho más sencillo que dar teoría a secas, y algo que nos rodea sí o sí, son los móviles.          No creo que a nadie le cueste entenderme cuando digo, lo suelo usar, que nací sin varias aplicaciones en mi cabeza. Os hago la lista de las que me faltan por completo:          -El GPS.          -La agenda que te avisa de los cumpleaños.          -Alguna que tenga que ver con el orden.          Venga, haced reflexión, ¿sois perfectos? ¿Admitís que os falta alguna?          Hay veces que algunas aplicaciones con las que sí nací se me descalibran y tengo que resetearlas porque me dan problemas:   ...

Ratio enfermero-paciente suspenso.

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                   —Perdona...          (Cinco minutos después)          —Perdonaa...          (Siete minutos después)          —Perdonaaa —al fin consigues que el camarero te mire—¿me traes la cuenta?          Te vas del bar un cuarto de hora después con un cabreo histórico jurando en hebreo que no vas a volver porque no has recibido el trato que mereces y que has pagado.          ¿Habéis vivido alguna vez esta escena? Seguro que sí, se repite mucho, es España cada vez nos gusta más apurar en personal. Pero permitidme enviarle "a los que mandan" un tópico de toda la vida para ver si así lo entienden: una cosa es una cosa y otra es mucho distinta... En Sanidad no por favor, estamo...