jueves, 30 de enero de 2014

Año 3003. Continuación.

Año 3003.
         Will cruzó el Océano Atlántico en lancha (no me preguntéis cómo) y arribó en Portugal. Se llevó un chasco monumental al llegar a Madrid, y no ver signos de vida en Parquesur. Estaba convencido de que allí, en ese famoso centro comercial, tan concurrido en la antigüedad, hallaría su Halle Berry. Pero, ni la desolación, ni el cansancio, ni la soledad, menoscabaron su afán de tener frente a sí a la Piedra Rosetta.
         Hoy su corazón le centellea. Una lágrima de ilusión se resbala por su mejilla. Tiene frente a sí la puerta del museo Británico (y está abierta). Will oye sus propios pasos al pisar el suelo de la galería…


LAS PLANILLAS II
        
         Como os relaté en la anterior entrada, hay enfermeras que están sufriendo transformaciones considerables de su anatomía, y se sospecha que es por el influjo de las planillas. Y es que, por increíble que parezca, nuestras planillas están sobradamente relacionadas con el Señor de los Anillos, porque al igual que J.R.R.Tolkien se inventó el lenguaje élfico, ellas tienen su propio idioma: T, M, N, /, C, K, W, PP, PF, G, L, E, Z… También es un idioma mágico y farragoso, porque se ha dado el caso, de que hasta el propio supervisor, que en teoría es el experto, ignora qué significan las letras, y hay verdaderos enfrentamientos sobre si lo que te tiene que poner es una Z, y no una L, o un PF y no un PP. En cada servicio, siempre hay un experto, más versado que el supervisor, que es al que hay que acudir en caso de duda.
         Otro estudio, éste de la universidad de Mississippi, ha descubierto que el poder que influyen las planillas es mayor con los años. Al principio, cuando eres un enfermero novato, ajeno a su magia, eres capaz de apreciar lo obsesionada que están tus compañeras y te hace hasta gracia. Pero, poco a poco, de manera sibilina y astuta, las planillas te hacen sucumbir a sus encantos y a los años te ves hasta haciéndolas fotos y mandándolas por WhatsApp a tus compis. Sabes que en cuanto ellas las reciban, pararán de hacer lo que estén haciendo, para acercar con sus deditos la imagen y ver qué fin de semana libran.
          Ese mismo estudio ha descrito los distintos estadios de los afectados por las planillas:
         Estadio 1. El leve. Cada semana se aprende lo que hay en su fila. No es capaz de más. 
         Estadio 2. El grave. Se sabe de memoria todas las letras que hay en la planilla del mes. Para ello ha dejado de hacer algunas actividades del trabajo por el que le pagan.
         Estadio 3. El gravemente grave o “pá que lo ingresen”. Se sabe de memoria todas las letras que hay en la planilla del mes, incluidas las filas de sus compañeras. Para ello prácticamente no ha ejercido ni una de las actividades del trabajo por el que le pagan.
         ¿Entendéis ahora mi preocupación? ¿El por qué de esta entrada en el blog? ¡Compañeros, no permitamos que nos sigan haciendo daño! ¡Ignorémoslas! ¡Tirémoslas por la ventana! ¡Que cada uno vaya a trabajar cuando quiera!
        
         Después de esta pequeña idea revolucionaria, (se me ha ido un poco la cabeza, lo reconozco), creo que os quedará claro, que si preguntáis algún día a una enfermera, con solera, no a una recién llegada, sobre qué es lo más importante de su trabajo, ella sin ninguna duda os responderá (os pido que le echéis imaginación y figuréis la voz de Gollum, para darle un toquecillo de humor):
         —Mis planillas.

         La decepción se está apoderando de Will. Los símbolos de la Piedra Rosetta, nada tienen que ver con la hoja que le ha quitado el sueño estos tres años. No se puede creer que su viaje haya sido en balde. Will cae al suelo afligido; no le quedan fuerzas para seguir viviendo…
         —¿Estás bien?
         ¡Una voz! Will ha sentido una voz a su espalda, ¿se habrá vuelto loco? De pronto advierte una mano en su hombro.
         —¿Puedo ayudarte?
         Will se gira entusiasmado. Y ahí está, una mujer, preciosa, de su edad (ni hecho a posta), parecidísima a…

Año 3005
         Will y Halle pasean abrazados por una desértica París. Esperan su segundo hijo. No sé deciros si descubrieron la verdad. Lo que sí puedo aseguraos es que a veces, sobre todo cuando Will saca de su bolsillo el dichoso papel, sienten que alguien les acecha y en ocasiones oyen una voz de ultratumba pronunciar:
         —Mi tesoro…
        

2 comentarios:

  1. Que razon llevas compañera. Yo que trabajo eventualmente, por cada servicio que voy pasa lo mismo, horas muertas mirando las planillas...estudiando posibles cambios....jajajaja

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  2. Pues claro tu crees que will y hale se hubieran conocido si tuvieran unas planillas como las nuestras??? pues no...... uno trabajaria de lunes a viernes y el otro fines de semana y festivos, ohhhh. Ahh pero eso si serian una pareja que durarian toda la vida como no se ven no pueden discutir, jijijjij. con lo facil que seria tener una programacion equitativa de igualdad con tus compañeros y con vistas de futuro, no que pregunta tu a cualquiera que sea dueña de una planilla si el fin de semana de dentro de cuatro meses puede ser tu dama de honor, pues mejor que se lo vayas pidiendo a otra porque esta pobre hasta un mes antes no tendra ni idea y claro ese mes estara deseando cojer ese papelito estudiarselo todito para encargar su vestido, pamela y demas zarandajas. !! planillas planillas son como los crucigramas nos mantienen la mente activa

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