TIRITITRANDO DE MIEDO

Hoy sí que vais a pensar, ¡esta chica se lo inventa! No es posible que una planta dé para tanto. Pero os prometo por mi nuevo libro —y así aprovecho y os cuelo lo de Abrázame que no te quiero—, que todo lo que escribo es verdad, de la buena, de la que no hace falta inventar nada. La realidad supera la ficción, ya lo veréis. Este fin de semana me ha tocado trabajar —¡oohhh!—. Yo ya iba precavida, sabía que sí o sí, me correspondía llevar esa habitación… Sábado tres y veinte de la tarde —prácticamente se acaba de marchar el turno de la mañana—. Es costumbre en nuestra unidad el tomarse un café antes de empezar a sacar pastillas y así estábamos obrando, una asidua a dicha tradición, y mis dos fantásticas compañeras enfermeras. Cuando de pronto escuchamos un montón de gritos, como de hienas, tan agudos que mis tímpanos todavía están resentidos. Las tres saltamos de nuestro asiento y como un vendav...