sábado, 22 de febrero de 2014

INGENIERAS DE LA NASA CON PIJAMA

En muchas ocasiones cuando salgo de una habitación y reparo en las preguntas, ruegos, y dudas que me han expuesto dentro, me cuestiono:
         ¿Podrían ficharme los de la NASA? ¿Somos las enfermeras unas eruditas invisibles e infravaloradas? ¿Realmente estoy bastante por encima de la media?
         Porque yo os prometo que mi nivel cultural anda 
justito, en Historia y Geografía estoy bajo mínimos y descendiendo a la vez que cumplo años y mi memoria hace huecos para nombres de series. Creía sinceramente que era una tipa normal, con un intelecto normal, más o menos como mis compañeras, cada una despunta en algún tema o habilidad, pero visto lo visto, y aunque suene pretencioso:
         Enfermeros y enfermeras del mundo ¡somos unos lumbreras!
         Y no, no me he levantado con el ego subido y me estoy tirando el pisto, os pienso poner ejemplos, aunque supongo que vosotros tendréis miles de anécdotas que refuerzan ésta opinión:
         Una tarde se me acercó un yerno, con pinta de repipi, para pedirme que subiera la cama de su suegra. Os explico que nuestras camas son articuladas y eléctricas y que se manejan con un mando en el que hay unas flechas y unos dibujos que indican el movimiento, y que son tan sencillas —o eso creía yo— que hasta un “niño de teta” podría activarlas. Pues como lo que te adoctrinan en la escuela de enfermería es que hay que fomentar la autonomía del paciente y su familia, me dispuse a informarle al buen señor, del funcionamiento del mando, para que la próxima vez pudiera hacerlo él. ¿Bien, no? Ja, ja, ja ¡¿Para qué quieres más?! Me expuso —sin ponerse colorado— que aquello era un galimatías, que cada uno sabía de lo que sabía, y que él no tenía porque entender de mandos (totalmente en desacuerdo, si de algo hay que entender hoy, es de mandos). Me acabó preguntando si yo conocía las teorías de Kant —ya os he dicho que era un repipi— y se negó a que le enseñara el funcionamiento del mando. ¡Ah! A ninguna de mis compañeras, ni a mí, nos dieron un ciclo formativo sobre el dichoso mando. Lo deducimos nosotras solas. ¿Entendéis porqué creo que deberían ficharnos los de la NASA?

         En el día a día, me hacen cada cuestión que se me cae el alma a los pies. Así no salimos de la crisis nunca. Cosas como llevar un sobre de algún medicamento y que te pregunten si lo echan en un vaso con agua o que vengan asustados al control de enfermería porque se ha desatado la mano un paciente con sujeciones y tengas que ir a tú a pegarle el velcro (muñequera con velcro: creo que se usaban ya en la antigua Roma). Ni que decir cabe, las veces que llaman al timbre porque precisan ayuda para ejercer procedimientos básicos para la vida diaria, como que les abras la ventana, subas la persiana porque no saben, des la luz porque se lían con los interruptores, informes del funcionamiento del teléfono (descolgar y llamar, básicamente), de cómo se abre el sillón, etc. Actividades que a mí nadie me ha enseñado a hacerlas, que son de cajón de pino.
          ¡Cuidado! No hablo de abuelitos, ni de pacientes muy graves, hablo de mediana edad y de gente joven aparentemente autosuficiente. Me refiero a seres humanos que conducen, cocinan, usan tarjetas de crédito, tienen móvil, manejan internet y han superado la pantalla cien del Candy crush. De esos que si les para Juanra  Bonet —Lo sabe o no lo sabe— hacen un ridículo memorable.
         No me queda más que dar la enhorabuena a los enfermeros del mundo:
         ¡Enhorabuena! Porque sois astutos, resolutivos, creativos, intuitivos, cuidadosos, preparados, empáticos, organizados, trabajadores inagotables, curiosos, observadores, caritativos (sí, caritativos, a los que nos pagan la noche se le llama caridad).
         Después de este baño de alabanzas generalizado, he de añadir a los que no sois enfermeros y estáis ojeando esta entrada. Queridos, incluíros en el párrafo anterior. Si estáis leyendo un blog, pasáis directamente a estar por encima de la media. ¡Enhorabuena!
         ¡A celebrarlo! ¡Buen fin de semana!


          Por descontado queda que podéis añadir vuestras experiencias; quizá así les llegue a los de la famosa agencia americana y nos ofrezcan un contrato.

2 comentarios:

  1. Soy Enfermera también y me encuentro en la misma situación que tu (no en el mismo servicio, pero te aseguro que pasa en todos, si digo en todos porque últimamente soy la "tapa huecos"; un puesto muy "grato", el cual me da ganas de "agradecer" todos los días).Pero más que en la misma situación, pienso y siento como tu. He llegado hasta aquí porque acabo de leer tu entrevista en la revista del codem del mes pasado, y es que me has llegado al alma cuando dices "Ser enfermera, ya no es un trabajo, va en ti", y es que a pesar de todo es la pura verdad, así que te felicito por tu blog y leeré tu libro.
    Un saludo Irene!

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  2. Increible alguien que comparta mis mismas experiencias...maravilloso

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