viernes, 28 de noviembre de 2014

IMPOSTORA

         
   

  
         73, ¿os dice algo esta cifra? ¿Poco, verdad? Como máximo será vuestra edad o la de vuestros progenitores o quizás una médium os adelantó vuestro desenlace y os dijo que ese era el último cumpleaños que celebraríais… no sé por imaginar, que no quede.
         Todo comienza cuando esta servidora, con una mosca detrás de la oreja, que zumbaba y zumbaba pero me acostumbré y creí que era un acufeno (ruido que se oye sin que haya una fuente externa que lo produzca; vamos, que está en tu cabeza), le dice a su supervisor: «sácame las horas».
         No, no le estaba pidiendo que me rejuveneciera y me quitara esas horas de excesos que le sobran a este cuerpo maltrecho. Sacar las horas, en nuestro argot, significa que mediante un malnacido programa informático, (que me tiene manía), haga un cálculo del computo general de horas trabajadas y te diga si te deben o debes tú…
         Sois unos zorros, ya lo habéis pillado, ¿eh? Esperad, ahora os lo confirmo, pero continúo:
         Pues en cuestión de dos minutos, mi supervisor me imprime un papelito, (lo más parecido a las notas del cole que se pueda imaginar un trabajador) y debajo de un montón de cifras y columnas (el programita es un calculín repelente), pone:
         -72horas
         Fijaos en el símbolo que precede a la cifra, porque ese es el verdadero culpable de esta entrada; si en vez de un -, leyésemos un +, otro gallo cantaría, y ahora mismo estaría disfrutando de una semana de vacaciones más que merecidas porque me habían explotado en el trabajo…, pero no, es un menos, y es muy duro afirmar esto, pero soy yo la explotadora (que exploto cada vez que lo recuerdo en un sinfín de improperios).

         No sé cómo ha podido pasar, mi sensación es que siempre estoy allí metida, que doblo, hago noches, descanso unas horas y vuelvo allí. Que me falta ingresar, coger una maleta y despedirme de mi familia porque curro siete días seguidos con noches incluidas; que a veces los pacientes me dicen:
         —¿Pero, nena, tú no libras nunca? —(Aprovecho y os recuerdo que me siguen llamando nena).
         Y va y al programita le parece poco y calcula que tengo que ir diez días más. Si nuestra jornada es de siete horas, pues multiplicad. Y digo yo (pero con tono muy cabreado):
         «¿Querido programita, por qué carajo no me lo has dicho antes y te esperas a diciembre? ¿No eres tan listo, eh? ¡¡Pues avisa antes, leche!!»
         Estoy muy preocupada, cada vez que suena el timbre de mi puerta conjeturo que es la guardia civil que viene a por mí para enviarme al hospital a la voz de:
         —¡Deja ahora mismo lo que estás haciendo y tira para el trabajo ahora mismo, cacho vaga!
         No sé que va ser de mí en el 2015… yo no puedo trabajar tanto. A ver, tendré que devolver las horas, y si libramos siete días al mes, pues puede que en enero no libré ninguno (en este momento imaginaos el emoticono de WhatsApp que llora desconsolado, porque ese es mi estado).


         Bueno, para que no estéis preocupados por mí, os confieso que debo alguna menos, porque leyendo la letra pequeña del estatuto que nos salvaguarda, ya descubrí hace años, que tenemos cuarenta horas de formación. Yo hago cursos (homologados, no de cupcakes) y el hospital lo gestiona como horas de trabajo (que es lo que son, al fin y al cabo). Y, es por eso, que escribo tan poco en el blog, porque llevo varias semanas formándome por las mañanas en el hospital, y me la paso allí (ahorrando calefacción en mi casa). Después de un curso de infecciones de una semana (que por su culpa me voy a quedar sin manos de tanto lavármelas), otro de nutrición (que por su culpa odio los donuts) y otro de úlceras (culpable de mis pesadillas), ¡ya he conseguido las cuarenta horas de formación!
         Total: 73horas ─40 horas= 33 horas  (¡La de Cristo!)

         ¿Ya entendéis el porqué de mi desazón con la cifra? No es para menos, soy una deudora (y yo sin saberlo), me veo como la Pantoja (pero yo entrando en el hospital) con un montón de paparazzis fotografiándome y con titulares del tipo (y con esto me despido por hoy):

Besos!!!

PD: Estreno nueva página, en ella hay un concurso activo de Abrázame que no te quiero. Espero que participéis. 
https://www.facebook.com/autoraireneferb

8 comentarios:

  1. Ay Irene!!!... que te podria decir... esto es como por ejemplo el cumplimiento de objetivos..... por ejemplo vacunar de la gripe a todo " bicho viviente".. se vacuna y vacuna ... te quedas sin ellas.... ves todos los dias una larga lista de candidatos a vacunar.. y luego cuando evaluan te dicen que no.... que no has llegado al objetivo ????? y tu hasta sueñas con las vacunas..... En fin podriamos hablar y hablar sobre este tema y a la hora de evaluarnos seguro que no llegariamos a los objetivos fijados..... bueno me voy a poner mas vacunas.....

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  2. Y lo bien que te lo pasas trabajando.

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  3. Animo que tu puedes con eso y mucho mas guapa

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  4. Irene!!
    No puede ser!
    Ganas me dan de pedirte la cartelera de todo el año, para que contemos juntas las horas.
    Me parece una mala gestión del supervisor. O te avisa antes, o le pone remedio antes. Vas a tener que irte a vivir al curro.
    ¿Has contado los dos días concedidos tras la publicación de la jornada? y el día de 2013 aprobado en 2014?
    ¿Has contado los días de navidad 24 y 31? Porque imagino que en Madrid, más o menos, como aquí. ¿o no?
    Ánimo!!!
    Y me das una idea para un post. Además de que, el mío, viene muy a cuento, jeje, yo creo que estamos conectadas!
    Muy real este tema, ¿verdad?

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  5. jajajaja. A mi me pasa lo mismo, llega final de año y siempre debo horas

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  6. Mal de muchos.......Este año he pasado debiendo 17 horas,el pasado 35.Calculando....se puede librar una media de 5 ó 6 días.

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  7. Llevo 2 meses en mi servicio social, en México. Soy hombre y son pocas las cosas que me agradan de Enfermería. Soy alguien que se interesa por sus pacientes y que intenta hacerlos sentir mejor siempre. Todo andaba bien hasta hace poco. Hasta que a una arrugada enfermera no se le ocurrió otra cosa que reprenderme fuertemente por un pequeño error en mis notas de enfermería, y enfrente del paciente. Sinceramente me hizo sentir como una basura. Este lunes tengo que estar en el hospital de 7 a 7. Deprime saber que te explotan tanto y ni las gracias te dan. (A los pasantes de enfermería en México no les pagan ni un centavo) Me dan ganas de escaparme y dedicarme a otra cosa. Admiro a las enfermeras que aman su trabajo, a pesar de ser explotadas, y apuñalas por la espalda por sus compañeras.

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