jueves, 6 de noviembre de 2014

Tú La LLevas

Se acerca esa época sensiblemente comercial, en la que casi todos la finiquitamos ocupando algo más de espacio, compramos de manera desesperada, nos vestimos con nuestras mejores galas y con ropa interior roja, y echamos de menos a los que se han ido para nunca volver…
Uhmmmm…. La navidad.
Particularmente a mí me gusta, soy una cursi. Me he tragado cientos de pelis americanas en las que el espíritu navideño, durante unos días, amarga a un protagonista su estresada existencia para que luego encuentre el amor verdadero y cambie su ritmo de vida en plan asceta. Soy una romántica, nunca lo he negado. Y puedo prometer, y prometo que este año me veré alguna y si Hollywood me falla, tiraré de la mejor… Love actually; la película moña-navideña por excelencia.
A mi lado, mi compañera, me dice:
- A mí cada vez me gusta menos la navidad…- Y yo pienso: normal, eres enfermera, ¿cómo te va a gustar?
La navidad en el hospital se vive con más estrés de lo habitual. Sobre todo, porque viene precedida de la pre-navidad y sus enrevesadas planillas. Aquí alguien tiene que trabajar las noches clave (así se llama a Nochebuena y a Nochevieja), curioso apodo, digo, por lo de clavar… Y esos días en los que se reubican las T, N, L y M son un verdadero infierno de dimes y diretes (o libres y libretes). Podría parecer que es asunto sencillo, que cada año le toca a cuatro y se finí… pero ¡ay, amigo!, esto es más complejo que el esperado programa electoral de Podemos. Deberíamos montar asambleas por turno para ponernos de acuerdo, con más derechos y deberes que en la constitución.
He aquí, la razón de esta entrada, en mi querida planta vivimos ese momento pre-navidad, y está siendo especialmente duro. Nuestro supervisor, que es francés y muy alto, anda un poco perdido con tanta norma y él, que es más de repúblicas, no se aclara. Ya ha expresado en algún momento, con esos morritos que ponen los franceses “no voy a salir vivo de esta”. 
Hoy nos había escrito feliz por whatsApp que ya había terminado con las planillas (después de encerrarse cual monje de clausura en su cuarto toda la mañana). Cuando he aparecido en la planta para comenzar mi tarde, no se oían más que gritos desde su despacho. Y no, no era él con un brote psicótico, las voces provenían de varias compañeras cabreadas con su programación. Si os soy sincera, el lunes le chillé yo. (Nuestro supervisor es majo, se le puede gritar).
No, no somos unas locas, un poquito de empatía. Nos jugamos mucho, señores, una N mal puesta e injusta te puede reventar la cena con colegas y una T inoportuna la comida con tu familia del alma. La escala de prioridades cuanto más básica más necesaria, y el tiempo libre es esencial y enfada mucho no disponer de él (y tu compañera sí).
Esto me hace recabar que los verdaderos reyes magos de una enfermera son las L (libre) en los sitios adecuados. Nuestra carta a Baltasar (el rey mago favorito de los enfermeros) comienza con:
«Querido Baltasar, no te preocupes por los regalos. Tú dame eLes, y ya me compro yo las cositas que necesite, pero dame eLes, que me sobren, que sea un campo de eLes».

Los asuntos que preocupan a «los civiles» que no trabajan todos los días del año: comprar regalitos, cocinar para treinta seres y para él o ella «arjjj» (siempre hay un tiquismiquis), hacer filas interminables en las tiendas, comerse atascos de horas; son pan comido para un enfermero de atención especializada. Solo nosotros, sabemos valorar lo que es librar la Nochebuena y cenar con tu familia. Solo los que trabajamos en Nochevieja, pensamos que aunque, al fin y al cabo, es una noche más, si te dieran la opción te cogías el bolso y protagonizabas el anuncio de Vuelve a casa vuelve, sin dudarlo.
A mí este año no me ha tocado la china o el tú la llevas, mira tú. Pero para los que sí… pues no sé, si es que no hay nada que decir, y no voy a salir con lo típico de que al menos tienes trabajo… Piensa que te van a pagar más, que cuenta como un festivo doble (a peo puta).
Espero que pronto acabe esta temida época en mi planta, (un poquito retrasada este año, todo hay que decirlo), y el espíritu navideño amoroso y conciliador, que sí que existe, porque si no nosotros ya nos habríamos matado algún año, nos invada y formemos, de nuevo, un equipo. Y de paso, espíritu navideño, reparte unos milloncejos por la planta y verás cómo nos abrazamos entre todos y nos decimos cosas bonitas.



4 comentarios:

  1. Pues si estimada Irene esto pasa en Navidad y en el verano que esa , la del verano es otra historia.
    Nuestra supervisora es de León, cuando alzamos la voz.... amenaza o con dimitir o con un sorteo y claro buscamos el acuerdo, nadie qiiere como regalo de Navidad ser supervisora.... es un regalo de Navidad envenenado y esta es una epoca de paz,amor y felicidad
    Sin embargo el trabajar estos dias ¡ojo... no todos!!. es que te libras de la suegra, del cuñado o de quien no goce de tus favores, e incluso con habilidad hasta de preparar la consabida cena y/o comida, esto ultimo lo aprendi estando casada... ahora que mi familia esta reducida a su estado original(cuatro y el perrito) y afortunadamente puedo disfrutar de ellos todo el año , mi lucha (si asi puede llamarse) se reduce a poder correr la S. SIlvestre, la cual me da luego la excusa perfecta pars irme a la cama en cuanto finalizan las doce campanadas.
    ,

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  2. Jajajaja!! Me has recordado a una compañera que tuve en urgencias que se ofrecía voluntaria a hacer la Nochevieja para no cenar con su familia política.

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  3. Yo quiero librar Noche buena, no me importa trabajar el resto de los días, por ahora lo voy consiguiendo.

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  4. Me tocó trabajar en varias ocasiones cuando era más joven y trabajaba en hostelería. Una guarrada, a pesar de pasarme la noche bailando (disimuladamente), bebiendo cava (más disimuladamente si cabe y con mucha..., ¡hip!..., prudencia) y con un ambiente profesional que no volvías a encontrarlo ninguna otra noche del año.
    Hoy por hoy no creo que fuese capaz de soportarlo, ni en Nochebuena con mi familia y la de mi mujer, ni en Nochevieja con la familia de mi mujer y la mía.
    En fin, me alegro de tus "Ls" y espero que así tengas algo más de tiempo para deleitarnos con algo nuevo en tu blog.
    Beso.

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