jueves, 10 de abril de 2014

Lo mejor de mi día a día enfermero...

Va, y me dice el médico antes de irse:
—Irene, hay que hacer un traslado. El paciente de la 10 está en situación agónica y le vamos a trasladar a la 5, que es una habitación independiente. Pepito, el paciente que está en esa habitación, ya lo sabe y está conforme. Hasta mañana.
En ocasiones, cuando se puede, si un paciente está muy malo, le dejamos solo, entre otras cosas, para respetar el duelo de los familiares, y como ahora disponemos de varias habitaciones independientes, pues es más fácil. Pepito, el de la 5, el que estaba totalmente de acuerdo en irse a compartir habitación a la 10, no tardó ni un segundo en, nada más verme en el pasillo, chistarme:
—¡Schhhhh, niña!
Fui; era primera hora de la tarde y no me apetecía ir dando lecciones de educación desde primera hora.
—¿Qué quieres Pepito?
—Niña, no me cambies de habitación, anda, guapa, que me quedan sólo tres días para que me den el alta.
¡Arrrrjjjjjjjj! Esta fue mi cara.
¡¿Pero por qué narices no se lo dicen al médico?!

Más tarde, mientras iba repasando por las habitaciones, vi que mi compañera, la de la habichuela, (aunque la habichuela ya está a punto de salir y hace guiños en las ecos a sus papis), llevaba mucho tiempo hablando con una familiar y el tono de la mujer cada vez estaba alzándose más. Me acerqué, situándome a su lado; calladita, pero a su lado. El caso, es que la señora le estaba echando la culpa porque su madre se había puesto mala en una prueba esa mañana. Un sin sentido. Ahora tenemos la culpa hasta cuando estamos en nuestras casas y ellos hacen una reacción al contraste de una prueba. La mujer antes de irse, le regaló, frases como «pues ponte gafas», «no sabes valorar» y lo remató mirándole la tripa y con tono hostil y desagradable:
—Espero que a tu hijo lo traten igual de mal.
¡Arrrrjjjjjjj! Otra vez.


Al ratito, un familiar, que acababa de llegar a ver a su madre, se dirigía con voz arrogante a la auxiliar. Me volví a acercar. Le pregunté qué le sucedía y expuso, con el mismo tono, que quería que le informara de cómo estaba su madre y del motivo por el qué se encontraba ingresada. Le expliqué, con voz tranquila y apaciguada (porque me olía su respuesta), que la información médica, la da el médico, y el horario es de 8 a 15. Le incrementó la mala leche, (ya la traía de base bastante mala), me soltó otro sinfín de perlitas y se bajó a atención al paciente a ponerme una queja por no darle información médica.

¡Arrrrrjjjjjj! De nuevo.


Y cuándo, feliz como una perdiz, marchaba para mi casa, y cual adolescente, iba con mi cara pegada al móvil, viendo novedades del facebook, leí esta pregunta:
«¿Qué es lo mejor de tu profesión, de tu día a día como enfermero?»
Me oí a mí misma contestando:

—¿Pues qué va a ser? ¡Esto! ¡Cuándo salgo!

5 comentarios:

  1. jajaja, mucho animo! a partir de ahora intentare ser más paciente con los enfermeros y auxiliares

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  2. IRENE!!!!He leído todas las entradas del blog y t voy a seguir leyendo xq eres tú...xo d verdad q m entra una mala leche.....x q escogimos enfermería????!!!!situaciones como estas son las q hacen q cada día m guste menos mi profesión!!xo q clase d gente tenéis n la planta,x dios!!sí está mucho peor q cdo la dejé....me acuerdo mucho d vosotras xo n hecho nada d menos la planta...
    Anyway,enhorabuena x tú blog y x tú libro...ya tienes una seguidora más!! ;-)
    Un besooooo
    María

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    1. Hay enfermeras que me preguntan ¿pero de verdad que es así la planta? Yo estoy en... y están muy agradecidos. Y sí, es verdad, tú lo sabes, por lo que sea en ese servicio el ambiente paciente sanitario está cargado de hostilidad y desconfianza. Sabes que apoyé tu decisión de irte con energía, aunque te echamos de menos. Un beso enorme

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    2. Muchas gracias wapa!!!yo tb os echo d menos!! Así q id mirando día xa kdar ;-) ,sino,d todas formas m pasare x la planta antes d volver a irme xa veros!!!
      Un beso grande!!!!

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  3. Jajaja, buenisima la.entrada
    Lo mejor de mi trabajo es también cuando salgo, aunque estoy en la puerta y los pacientes me siguen!pero consigo esquivarlos
    un saludo

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